Chau Beto

Hace casi dos años se apareció mi novia con un cachorrito, tendria unos dos meses, estaba flaco y feo. Ella lo quería, asi que se transformo en nuestra primer mascota (Ahora tengo a una perra llamada Celeste y dos teros sin nombre, pero eso es otra historia).

A poco menos de dos semana de tenerlo el Beto se puso bastante mal, ni siquiera podía tomar agua, casi diez dias estuvimos dandodele de comer en la boca, y agua bien fria de a cucharaditas, los primeros 5 dias de esos diez se lo llevaba a la veterinaria dos veces al dia. Mejoro, salio adelante.

Ya con casi un año en casa desarrollo un afeccion en la piel, parecia sarna o algo de eso, pero no era. Termino pareciendo una hiena. Aun asi era un perro simpático. Feo pero simpático.

La cosa es que el Beto ya no esta, anoche se murio, no sabemos de que, aunque sospechamos que fue envenenado. Ahora quedan los recuerdos. Como el pedazo de oreja que le faltaba fruto de su primer visita a la perra del vecino.

El Beto ya no esta, pero queda el recuerdo de sus ojos expresivos como pocos, y de su carita de nene bueno cuando nos veia llegar de hacer las compras, como diciendo “mira que bueno que soy, me merezco que me des algo de comer”.

El Beto ya no esta, y duele un poco, pero seguramente esta haciendo de las suyas halla donde quiera que vallan los perros que se mueren, pero queda el recuerdo y el saber que por lo menos le dimos dos años mas de vida de lo que se esperaba.

Queda el recuerdo de un perro feo como el solo. De tan feo que era hasta parecia lindo.

Adios Beto, esta es mi forma de despedirte.